Contraté para los quince de mi hija y la verdad llegué con miedo porque el año pasado nos falló un grupo a última hora y terminamos con el teléfono conectado a una corneta. Estos llegaron temprano, se presentaron con mi esposa, preguntaron a qué hora era el vals y montaron todo mientras la gente iba llegando. Cuando arrancaron se paró todo el salón. Mi mamá, que tiene ochenta y dos años, bailó dos canciones seguidas. Eso yo no lo tenía en el presupuesto.
4/5